En un municipio donde convergen instituciones públicas, actividad política constante y una ciudadanía cada vez más conectada, la comunicación se ha convertido en un factor clave para la credibilidad, la gobernabilidad y la convivencia social. Sin embargo, no toda comunicación cumple la misma función ni persigue los mismos objetivos.
La comunicación corporativa, el manejo de un candidato político y las relaciones públicas representan tres enfoques distintos que operan en un mismo territorio, pero con lógicas y responsabilidades diferentes.
La comunicación corporativa es la voz de las instituciones. Su función es informar, proyectar coherencia y fortalecer la confianza ciudadana. En Santo Domingo Oeste, se expresa a través de ayuntamientos, empresas y organizaciones que comunican servicios, decisiones y valores, buscando legitimidad y reputación institucional.
Por otro lado, el manejo de un candidato político se centra en la figura humana. Aquí, la comunicación tiene rostro, discurso y estrategia electoral. Su objetivo es conectar con el electorado, interpretar las demandas sociales y generar apoyo, especialmente en períodos de campaña.
Las relaciones públicas, en cambio, trabajan desde la cercanía. Son el puente entre instituciones, líderes comunitarios y ciudadanía. Su impacto no siempre es inmediato, pero se refleja en la construcción de confianza, diálogo y participación social.
Aunque utilizan herramientas similares como redes sociales y medios digitales, confundir estos tres caminos puede generar mensajes erráticos y pérdida de credibilidad. Comprender sus diferencias permite una comunicación más ética, clara y efectiva en beneficio del desarrollo municipal.
Por: Yoan Manuel Piña
Periodista y Relacionista Público

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