Por: América Pérez
Hoy (lunes 05 de octubre), una joven se acercó a mi casa, ella trabaja para una firma encuestadora y me preguntó si podía responder algunas preguntas. Le dije que sí, sin ningún inconveniente.
Lo que comenzó como una conversación aparentemente rutinaria terminó llamándome la atención por el contenido y, sobre todo, por la estructura de las preguntas.
La encuesta abordaba inicialmente temas relacionados con la situación de Santo Domingo Oeste: principales problemáticas del municipio, necesidades de los sectores y percepción sobre la realidad local. Hasta ahí, nada fuera de lo común.
Pero luego el cuestionario comenzó a entrar de lleno en el terreno político, mirando hacia las elecciones de 2028, particularmente en los escenarios de alcaldía, diputación y Presidencia de la República en este renglón sólo para el Partido Revolucionario Moderno.
Y ahí es donde, como periodista y ciudadana que observa permanentemente la dinámica política de Santo Domingo Oeste, comenzaron mis preguntas.
En el escenario municipal aparecían distintos nombres de los principales partidos.
Por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) figuraban Frank Soto, Juan Pérez, Dilen Montero y Miguel Zorrilla.
Por la Fuerza del Pueblo (FP) aparecían Francisco Luciano, Wascar Rivera y Aquiles González Serrata.
Y en el PRD aparecían Francisco Peña, José Andújar, José Moya, Elías Báez y Leivy Bautista.
Aquí surgió una primera interrogante: ¿por qué no apareció Scarlet Benzán entre las opciones del PRM? Aunque ella no ha dicho, hemos visto como personado cercana a ella si la promueven, y aunque no lo hagan se pusieron nombres que ni han dicho ni nadie ha dicho que los van.
No estoy diciendo que necesariamente debió aparecer, pero dejarla fuera fue a propósito.Una encuesta puede tener criterios técnicos para seleccionar los nombres que serán medidos.
Más adelante aparecían nombres vinculados a la diputación, entre ellos Joan Herrera, Masiel Peña, Jasiel Díaz, José Radhamés González, Ana María Peña, Adhamilka Espinal.
Sin embargo, hubo algo que particularmente llamó mi atención: la cantidad y el enfoque de las preguntas relacionadas con la diputada Leivy Bautista. No se trataba simplemente de preguntar si una persona conocía a Leivy Bautista. Se preguntaba si conocía algún proyecto suyo en la Cámara de Diputados. Se preguntaba cuáles podían ser sus fortalezas. También cuáles podían ser sus debilidades.
Y en diferentes escenarios se colocaba su nombre frente a figuras como Francisco Peña, Aquilino Serrata, Juan Pérez y Elías Báez. Entonces me surgió una pregunta inevitable:
¿Por qué una figura específica aparece como referencia recurrente en tantas comparaciones?
Aclaro algo importante: esto no significa, por sí solo, que la encuesta esté diseñada para beneficiar o perjudicar a Leivy Bautista.
Sería irresponsable hacer semejante afirmación sin conocer la ficha técnica, el universo consultado, el tamaño y distribución de la muestra, el margen de error, el patrocinador, la firma responsable y, sobre todo, el cuestionario completo.
Pero una encuesta también puede analizarse por las preguntas que formula.Porque las preguntas no son inocentes en términos metodológicos.Preguntar si una persona conoce un proyecto de una legisladora mide conocimiento.Preguntar por sus fortalezas mide percepción. Preguntar por sus debilidades mide vulnerabilidades.
Y colocarla repetidamente frente a determinados nombres permite medir escenarios comparativos. Por eso me pareció particularmente reveladora otra pregunta: si la persona había votado por alguno de los siete diputados que actualmente representan a Santo Domingo Oeste.
Esa pregunta permite establecer algo más que simpatía política. Puede ayudar a relacionar la percepción actual con el comportamiento electoral previo. Y aquí es donde creo que está lo verdaderamente interesante.
Santo Domingo Oeste comienza a entrar, aunque todavía estemos en 2026, en una etapa de medición política de cara a 2028.
Los partidos comienzan a mirar nombres. Las figuras políticas comienzan a ser comparadas. Se intenta determinar quién es conocido, quién tiene fortaleza, quién presenta debilidades y quién podría tener posibilidades reales de competir.Y una encuesta de este tipo no solamente mide preferencias.
También puede estar intentando identificar qué figuras ya están posicionadas en el imaginario del electorado y cuáles necesitan construir reconocimiento.
Por eso no me quedo únicamente con quién aparece y quién no aparece.
Me interesa más preguntarme:
¿Quién decidió los nombres?
¿Qué criterios se utilizaron para seleccionarlos?
¿Cuál es el universo de la encuesta?
¿Qué cantidad de personas fueron consultadas en Santo Domingo Oeste?
¿Cómo fueron distribuidas por sectores y circunscripciones?
¿La encuesta fue contratada por algún partido, dirigente, empresa o particular?
Y, especialmente:
¿Por qué determinadas figuras aparecen como referentes constantes en los escenarios comparativos?
La política de 2028 todavía está lejos.
Pero las encuestas ya comenzaron a hablar.
Y cuando una encuesta comienza a poner nombres sobre la mesa, también comienza —querámoslo o no— a dibujar el mapa de las posibilidades.
Lo prudente es no adelantarnos a los resultados.
Pero tampoco dejar de mirar las señales.
Porque a veces, más que las respuestas, las preguntas son las que cuentan la historia.
Ah, también se preguntó si por los 7 diputados actuales yo había votado y porque quién no votaría nunca.
La cosa se calienta y de que forma...
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario