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lunes, 21 de septiembre de 2026

Sicariato: cuando la muerte se convierte en un encargo

Por: Redacción Trazos News



El sicariato es una de las expresiones más graves de la violencia criminal: se trata del homicidio cometido por encargo, generalmente a cambio de dinero u otra forma de remuneración. El Centro de Análisis de Datos de la Seguridad Ciudadana de República Dominicana (CADSECI) lo define como un tipo de homicidio cualificado agravado por el cobro de una remuneración a cambio de matar a otra persona. 

A diferencia de un homicidio producto de una riña, una discusión o una reacción espontánea, el sicariato suele implicar premeditación, planificación y la participación de diferentes actores: quien ordena el asesinato, posibles intermediarios y quien ejecuta materialmente el crimen.

Por eso, investigar un supuesto caso de sicariato no consiste solamente en identificar a quien disparó. También implica determinar quién ordenó el crimen, cuál fue el móvil, cómo se produjo el contacto entre las partes y qué beneficio existía detrás del asesinato.

Colombia: uno de los referentes históricos del fenómeno

Cuando se habla de sicariato en América Latina, Colombia ocupa un lugar central en la historia del fenómeno. Los estudios criminológicos colombianos han relacionado esta modalidad con el narcotráfico, las economías ilegales, las disputas territoriales y otras formas de delincuencia organizada. Una investigación publicada en la revista Criminalidad de la Policía Nacional de Colombia identificó esas variables entre las principales motivaciones asociadas al sicariato.

El fenómeno adquirió especial notoriedad durante las décadas de 1980 y 1990, particularmente en ciudades como Medellín, en medio de la expansión de las organizaciones dedicadas al narcotráfico.

La evolución del crimen organizado también ha cambiado la modalidad. Investigaciones recientes sobre Bogotá describen estructuras criminales que pueden funcionar mediante redes y terceros que ofrecen servicios violentos, dificultando establecer la conexión entre quien ordena el asesinato y quien lo ejecuta.

El propio ordenamiento jurídico colombiano contempla referencias específicas a bandas de sicarios dentro de su legislación penal.

Venezuela: del conflicto fronterizo a otros escenarios

En Venezuela, el sicariato también ha sido documentado como una modalidad de violencia criminal.

El Observatorio Venezolano de Violencia ha señalado históricamente la presencia de asesinatos por encargo en diferentes zonas del país. En particular, investigaciones sobre las regiones fronterizas con Colombia han registrado casos vinculados a conflictos entre grupos criminales, extorsiones y disputas.

Una característica señalada por especialistas venezolanos es que el móvil del asesinato por encargo no necesariamente tiene que estar relacionado con el narcotráfico. Puede estar asociado a deudas, conflictos personales, disputas económicas, venganzas o intereses de organizaciones criminales.

La dificultad para determinar quién está detrás de un asesinato constituye uno de los principales obstáculos para combatir esta modalidad. El ejecutor puede ser identificado, pero demostrar la existencia de un autor intelectual requiere evidencia adicional que conecte al responsable con la orden o el pago.

Haití: un fenómeno dentro de una violencia criminal más amplia

El caso de Haití presenta características particulares. El país atraviesa desde hace años una profunda crisis de seguridad marcada por la expansión de grupos armados, disputas territoriales, secuestros, extorsiones y homicidios.

En 2024, Haití registró un incremento muy significativo de los homicidios, en un contexto en el que las bandas criminales ampliaron su control territorial. Un balance de InSight Crime estimó más de 7,000 asesinatos durante 2024, y vinculó buena parte del deterioro de la seguridad a la actividad de las bandas y al tráfico de armas.

En este contexto, resulta importante hacer una distinción: no todo asesinato cometido por una banda en Haití puede calificarse automáticamente como sicariato. Para hablar propiamente de homicidio por encargo debe existir evidencia de que una persona o estructura ordenó la muerte de una víctima y que hubo una contraprestación, una promesa o algún beneficio asociado.

El asesinato del presidente haitiano Jovenel Moïse, ocurrido en 2021, es uno de los casos que generó investigaciones internacionales sobre la participación de actores criminales y personas contratadas para ejecutar acciones violentas. Sin embargo, las investigaciones sobre responsabilidades y motivaciones han sido complejas y objeto de distintas hipótesis.

República Dominicana: también existen estructuras vinculadas al sicariato

En República Dominicana, las autoridades han identificado en distintos casos la existencia de estructuras criminales relacionadas con asesinatos por encargo.

La Policía Nacional ha informado sobre investigaciones y operaciones contra organizaciones a las que atribuye actividades de sicariato, narcotráfico, tráfico ilegal de armas, secuestros y otros delitos.

En febrero de 2026, por ejemplo, la Policía informó sobre la captura de un hombre conocido como “El Sicario de la Lila”, señalado como presunto responsable de un homicidio ocurrido en Los Tres Brazos, Santo Domingo Este. La institución indicó que el detenido enfrentaba cargos relacionados con homicidio, asociación de malhechores y armas de fuego.

También en septiembre de 2026, la Policía informó que una estructura denominada “Los Fantasmas” era investigada por su presunta vinculación con hechos de sicariato, narcotráfico, secuestro y atracos agravados. Se trata de señalamientos policiales dentro de procesos investigativos, por lo que la responsabilidad penal corresponde determinarla a los tribunales.

Esto demuestra que el fenómeno existe en el país, aunque no debe utilizarse la palabra sicariato para describir automáticamente cualquier homicidio cometido con planificación o mediante armas de fuego.

¿Cómo se identifica un posible caso de sicariato?

Existen determinados elementos que pueden llevar a los investigadores a considerar la hipótesis de un asesinato por encargo:

  • Existencia de premeditación.

  • Seguimiento previo de la víctima.

  • Ataque dirigido específicamente contra una persona.

  • Participación de varios individuos con diferentes funciones.

  • Ausencia de un robo como móvil principal.

  • Posibles vínculos con organizaciones criminales.

  • Conflictos económicos, territoriales o personales previos.

  • Evidencias de comunicación entre el autor intelectual, intermediarios y ejecutores.

  • Pago, promesa de pago u otro beneficio.

  • Utilización de vehículos, armas o identidades destinadas a dificultar la investigación.

Sin embargo, ninguno de estos elementos, por sí solo, demuestra que un asesinato sea un caso de sicariato. La determinación corresponde a la investigación criminal y, finalmente, a la justicia.

El gran desafío: llegar al autor intelectual

Uno de los mayores problemas que plantea el sicariato es que el autor material no necesariamente es quien decidió la muerte.

Quien dispara puede ser solamente el último eslabón de una cadena. Detrás pueden existir intermediarios, financistas o personas que proporcionaron información sobre la víctima.

Esta característica convierte al sicariato en un fenómeno particularmente complejo para las autoridades, porque detener al ejecutor no necesariamente significa haber desmantelado la estructura responsable.

La investigación debe avanzar desde la escena del crimen hacia elementos como cámaras de seguridad, teléfonos, comunicaciones, movimientos financieros, vehículos, armas, relaciones personales y antecedentes de la víctima, siempre mediante los procedimientos legales correspondientes.

Una amenaza que trasciende fronteras

Colombia, Venezuela, Haití y República Dominicana presentan realidades sociales, políticas y criminales diferentes. Por eso, no es correcto colocar a los cuatro países en el mismo nivel ni atribuirles idénticas causas de violencia.

Lo que sí comparten es la presencia documentada, en distintos momentos y con diferentes dimensiones, de modalidades de homicidio por encargo vinculadas a conflictos personales, economías ilegales, organizaciones criminales o disputas territoriales.

En República Dominicana, además, las estadísticas generales muestran una tendencia reciente de reducción de la tasa de homicidios: la Fuerza de Tarea Conjunta reportó una tasa acumulada de 6.98 homicidios por cada 100,000 habitantes al 19 de junio de 2026. Esta cifra corresponde al conjunto de homicidios y no equivale a una medición específica del sicariato.

La muerte no puede convertirse en un servicio

El sicariato representa algo más profundo que un simple asesinato: significa convertir la violencia contra la vida humana en una actividad contratada.

Cuando una persona puede ordenar la muerte de otra y recurrir a terceros para ejecutarla, se produce una amenaza no solamente contra la víctima, sino contra la seguridad colectiva y el Estado de derecho.

Por eso, combatir el sicariato requiere mucho más que perseguir a quien aprieta el gatillo. Es necesario investigar las redes que permiten ordenar, financiar, facilitar y ejecutar los asesinatos.

La verdadera lucha contra esta modalidad criminal comienza cuando la investigación logra responder una pregunta fundamental: ¿quién ordenó la muerte y por qué?

Y esa respuesta debe surgir de evidencias, no de rumores, especulaciones o acusaciones sin fundamento.

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