Por Francisco Luciano
En la República Dominicana se intenta convertir en dogma una idea frágil: que Leonel Fernández, por haber cumplido setenta años, está “desfasado”, “cansado” o “anclado en el pasado”. Esa tesis no se sostiene en evidencia, sino en repetición. La reciclan influencers, comentaristas y hasta la farándula, a veces con chiste y a veces con tono grave, como si la edad fuera, por sí sola, un veredicto político.
Hace pocas semanas se desmontaron, con datos, otras dos falacias hermanas: que “si la oposición no pacta, el partido de gobierno se queda” y que “los gobiernos son invencibles”. La historia, que no negocia con el deseo, vuelve a desnudar la debilidad de este relato. Nadie debe ser descalificado por la edad. La misma historia muestra a jóvenes que salvaron a su pueblo —David frente a Goliat, Duarte y los Trinitarios— y a hombres que, pasados los setenta, hicieron su mayor obra.
Lo que importa en política no es el calendario, sino la fuerza de las ideas convertidas en visión y, después, en resultados tangibles para la gente. Por eso conviene recordar diez casos, de distintos países y épocas, en los que el aporte más notable llegó después de los setenta.
Nelson Mandela asumió la presidencia de Sudáfrica a los setenta y cinco y evitó una guerra civil. Deng Xiaoping, a los setenta y cuatro, abrió China y sacó de la pobreza a cientos de millones. Konrad Adenauer, a los setenta y tres, reconstruyó Alemania Occidental. Gladstone formó gobierno a los ochenta y dos. De Gaulle consolidó la V República ya septuagenario.
Reagan gobernó Estados Unidos principalmente después de los setenta. Mahathir Mohamad volvió al poder en Malasia a los 92 años. Mahatma Gandhi coronó la independencia de la India a los setenta y siete. Shimon Peres presidió Israel entre los ochenta y tres y los noventa. En nuestro país, Balaguer ejerció su último gobierno siendo nonagenario.
Quienes hoy aplican la receta de “miente, miente, que algo queda” —incluso algunos de más edad que Fernández, activos en medios y negocios— no ofrecen un argumento de fondo. Ofrecen publicidad. La edad no retira a un candidato; lo retira la ausencia de proyecto. El Plan País RD-44 es esa visión concreta: un programa para desarrollar la República Dominicana con ideas, no con prejuicios.
Por eso el voto útil no se decide en un chiste sobre el calendario. Se decide en la urna, a favor de Leonel Fernández y de la Fuerza del Pueblo, para que esas ideas se conviertan en gobierno y en una mejor vida material y espiritual para el pueblo.
El autor es docente universitario y dirigente político.

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