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lunes, 21 de septiembre de 2026

Editorial: Cuando la violencia entra a nuestra propia casa


La muerte de Zeneida Socorro Castillo, esposa del artista dominicano Julián Oro Duro, en medio de un violento hecho ocurrido en su propia residencia, vuelve a colocarnos frente a una realidad que como sociedad no podemos seguir mirando con indiferencia.

Desde Trazos News lamentamos profundamente esta tragedia y expresamos nuestra solidaridad con los familiares, amigos y allegados de Zeneida Socorro Castillo, así como con Julián Oro Duro, quien también resultó herido durante el hecho.

No se trata solamente de una noticia policial. Se trata de una vida perdida, de una familia marcada por el dolor y de una sociedad que vuelve a preguntarse hasta dónde hemos llegado cuando ni siquiera el hogar parece ser un espacio completamente seguro.

Las circunstancias exactas de este caso todavía están bajo investigación y corresponde a las autoridades esclarecerlas, identificar a los responsables y llevarlos ante la justicia. No corresponde adelantar conclusiones mientras el proceso investigativo permanece abierto.

Pero sí corresponde levantar la voz.

Sí corresponde condenar la violencia.

Sí corresponde exigir respuestas.

La República Dominicana necesita continuar fortaleciendo la prevención y la persecución del delito. La Policía Nacional y los organismos de seguridad han desarrollado operaciones contra personas señaladas por las autoridades como vinculadas a hechos criminales, incluyendo intervenciones del DICRIM que han terminado en enfrentamientos con presuntos delincuentes. Estas acciones forman parte de la respuesta inmediata del Estado frente a quienes utilizan la violencia para delinquir.

Sin embargo, la seguridad ciudadana no puede depender únicamente de reaccionar después de que ocurre una tragedia.

Necesitamos ir mucho más allá.

Necesitamos preguntarnos qué estamos haciendo para impedir que nuestros niños y adolescentes terminen convirtiéndose en jóvenes vinculados a la delincuencia.

Necesitamos revisar el modelo de crianza.

Necesitamos recuperar la autoridad familiar sin confundirla con violencia.

Necesitamos que los padres sepan dónde están sus hijos, con quién se relacionan, qué consumen en las redes sociales, qué referentes están siguiendo y cuáles son los valores que están construyendo.

Pero tampoco podemos cargar toda la responsabilidad sobre las familias.

Hay jóvenes que crecen en comunidades donde las oportunidades son escasas, donde el abandono escolar se convierte en una puerta hacia otros caminos y donde el dinero fácil puede parecer más atractivo que un futuro que nadie les ha ayudado a construir.

Por eso, la lucha contra la delincuencia también debe pasar por educación, deporte, cultura, formación técnica, empleo, salud mental, prevención y oportunidades reales para nuestra juventud.

Un muchacho que encuentra una cancha, un aula, un taller, una biblioteca, una escuela de arte, una formación técnica o un empleo digno encuentra alternativas.

Un joven que solamente encuentra abandono, violencia, drogas, armas y falta de oportunidades queda mucho más expuesto a que otros decidan por él.

Y aquí también tenemos una responsabilidad como sociedad.

No podemos indignarnos solamente cuando la violencia toca a una persona conocida.

Cada madre asesinada, cada joven muerto, cada comerciante asaltado, cada familia víctima de un atraco y cada ciudadano que vive con miedo merece la misma atención.

La seguridad ciudadana debe ser entendida como una política permanente, no como una reacción momentánea frente a los casos que ocupan los titulares.

Más patrullaje, sí. Más inteligencia policial, también. Investigación criminal eficiente, persecución del delito y justicia efectiva, indispensables. Pero prevención social, educación y oportunidades también.

Porque si solamente sacamos de las calles a quienes ya cometieron delitos, pero no trabajamos para evitar que nuevas generaciones entren en ese camino, estaremos atendiendo una parte del problema.

La muerte de Zeneida debe llevarnos a reflexionar.

No queremos acostumbrarnos a las noticias de asesinatos.

No queremos normalizar que una familia sea atacada dentro de su propia casa.

No queremos que la violencia termine convirtiéndose en parte del paisaje cotidiano.

Desde Trazos News condenamos este hecho y cualquier manifestación de violencia criminal. Exhortamos a las autoridades a profundizar la investigación, establecer responsabilidades conforme a la ley y garantizar justicia para la víctima y su familia.

Pero también hacemos un llamado a toda la sociedad dominicana:

Hay que volver a hablar de valores. Hay que volver a hablar de familia. Hay que volver a hablar de oportunidades. Hay que volver a hablar de nuestros jóvenes.

Porque combatir la delincuencia no es solamente perseguir al delincuente.

También es construir una sociedad donde delinquir deje de parecerle a un joven la única oportunidad que tiene para sobrevivir, progresar o ser reconocido.

Que la muerte de Zeneida Socorro Castillo no sea solamente otra noticia que mañana olvidemos.

Que sea un llamado de atención.

Que nos obligue a mirar nuestras calles, nuestras familias, nuestras escuelas y nuestras comunidades.

Y que nos recuerde que la seguridad de una nación comienza mucho antes de que suene una sirena: comienza en el hogar, en la educación, en las oportunidades y en los valores que somos capaces de transmitir a nuestros hijos.

Trazos News lamenta profundamente esta tragedia y se une al dolor de la familia Castillo-Sarante.

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