Por: Alexander Jiménez MGCI
Magister Comercio Int’L
A cinco años de su nacimiento, Fuerza del Pueblo ha dejado de ser una organización emergente para convertirse en el principal eje de la oposición política dominicana. Lo que surgió como una ruptura determinante dentro del Partido de la Liberación Dominicana terminó redibujando el mapa partidario nacional.
Los números no mienten. En 2020, con apenas meses de fundada, la Fuerza del Pueblo obtuvo alrededor del 8 % de los votos. Cuatro años después, superó el 28 %, consolidándose como segunda fuerza política y alternativa real de poder.
Ese crecimiento no es casualidad. Es acumulación política. Es estructura. Es liderazgo. Es trabajo territorial.
Más que oposición: alternativa
Hoy la FP no compite por visibilidad, compite por gobernabilidad. Y esa es una diferencia sustancial.
El oficialismo conserva el poder del Estado, los recursos institucionales y la maquinaria gubernamental. Pero el poder político no se sostiene únicamente con estructura administrativa; necesita legitimidad social. Y es precisamente ahí donde la Fuerza del Pueblo ha venido avanzando.
Sin embargo, ningún momento favorable es eterno si no se gestiona con disciplina estratégica.
Renovar para consolidar
La integración de nuevos liderazgos no puede ser un elemento decorativo; debe ser un eje central de la estrategia. Jóvenes dirigentes, profesionales preparados y líderes comunitarios representan no solo crecimiento orgánico, sino proyección de futuro.
Un partido que se renueva demuestra vitalidad.
Un partido que abre espacios demuestra seguridad.
Un partido que forma nuevos cuadros demuestra visión de gobierno.
La combinación entre experiencia política y relevo generacional puede convertirse en la fórmula que transforme simpatía en mayoría.
El peligro de la complacencia
Las encuestas no votan.
Los titulares no cuentan boletas.
El entusiasmo sin organización no gana elecciones.
El verdadero riesgo en esta etapa no es el adversario externo, sino la confianza excesiva interna. Cuando un partido comienza a sentirse ganador antes de tiempo, empieza a perder foco.
La historia política dominicana ha demostrado que quien gobierna utilizará todos los mecanismos legítimos a su alcance para retener el poder. La competencia será intensa.
El 2028 comienza hoy
El próximo proceso electoral no se decidirá en el año de las elecciones. Se definirá en la capacidad de organización, unidad y estrategia que se construya desde ahora.
La Fuerza del Pueblo tiene ante sí una oportunidad histórica: convertir el momentum en mayoría nacional. Pero las oportunidades no se administran con optimismo; se conquistan con método.
El crecimiento ya ocurrió.
La consolidación está en marcha.
La victoria dependerá de la disciplina.
Porque en política, el impulso abre la puerta.
Pero solo la estrategia la mantiene abierta.

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